Este consejo mi papá le repetía a sus alumnos. Es cierto y puedo demostrarlo con su característico rigor axiomático:
Causa Primera: Un carácter alegre, bromista y siempre bien dispuesto.
Efecto: Todos los amigos y las risas que sembró allí donde fue.
Causa Segunda: La capacidad de explicar en fácil lo difícil.
Efecto: Su vocación de profesor que dejó el recuerdo de sus estudiantes.
Causa Tercera: Él.
Efecto: Nosotros, sus hijos.
Causa Última: Infarto agudo al miocardio.
Efecto: Todos nosotros aquí reunidos.
Todos estos efectos son ya nuevas causas, cada una con su nuevo efecto. Y así, en infinita sucesión, estricta sucesión, mi papá perdurará.